Semanas antes de que llegara la pandemia
del COVID19 una parte de este país protestaba para
denunciar la situación de no atención y de agravio comparativo que tenía. Se estaba comenzando a visualizar un conflicto territorial cuyos ejes no
se basaban en la identidad territorial identitaria o nacionalista . El eje esta
vez era las condiciones de vida materiales de zonas muy repartidas en toda le geografía
respecto a otras que acumulaba muchos mas recursos y
riqueza. Lo rural frente a lo urbano. La España vaciada era y es un movimiento rural que
reivindicaba una forma de vida con todos los elementos culturales que lleva
consigo,cuyos problemas y déficits eran compartidos desde la Alpujara
Granadina a Sierra Morena por ser muy parecidos.
En unos años en los que este país parecía
de nuevo recuperarse de la enorme crisis económica, la España Vaciada era de
nuevo marginada, no entraba en las grandes propuestas políticas ni económicas,
no era tenida en cuenta. Se acaba la morfina que supuso la política asistencial
fomentada por la UE donde se inundaron con miles de millones de Euros las
comarcas necesitadas a través de los fondos europeos sus grupos LEADER, PRODER
ETC, destinados a subvencionar empresas al "tum tum" ,para muchas cerrarlas e irse con el dinero, a crear y construir equipamientos innecesarios rotondas,
parques feriales, auditorios etc.... Mucho dinero,que ni mucho menos ha conseguido acortar las
distancias de las regiones más pobres sobre las más ricas, ni consolidar población, ni crear tejidos productivos que propiciaran desarrollos endógenos y duraderos ( en términos generales). Eso sí, servía
para tejer un entramado político administrativo a través de organismos superpuestos como Mancomunidades,
Consorcios que tanto gustaban al alcalde de turno, sobre todo en época
electoral. Alguna vez sería necesario realizar una auditoria sobre el impacto real socio económico y demográfico que han tenido dichos fondos para estas regiones.
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fuente cmm media |
El COVD 19 pone de manifiesto la
vulnerabilidad de estas zonas, en términos aún más angustiosos: De enfermedad y fallecimientos. Si la locomotrora europea es Alemania , España
es de segunda, y la España vaciada es la
tercera velocidad. Si nos quejamos de cómo nos ponemos al servicio del turismo
europeo con una desescalada arriesgada, en unas semanas nuestras urbes harán lo
mismo con nuestros pueblos y sus habitantes, volcando un riesgo de contagio alto a estas zonas.
Los medios y la opinión pública nos han mostrado los hospitales de
campaña, el IFEMA, de residencias de mayores en Madrid, de los
problemas de las grandes empresas por sobrevivir, de aeropuertos o estaciones
del AVE vacías. Es la foto de estos meses . Sin embargo qué poco se ha visualizado el Centro de Salud
de los pueblos, las condiciones de trabajo del médico de cabecera y el- la ATS, el estado del Hogar del Pensionista , el trabajador-a de la residencia de mayores del
pueblo, la pequeña estación de autobús que es el único equipamiento que
permite a miles de pueblos tener un contacto con la capital de provincia . Se entrevista al dueño del chiringuito, se hace reportaje del hotel de **** que abre en primera linea de playa. Se invisibiliza al ganadero de Lugo, a la señora que tiene la única tienda de comestibles en un pueblecito, a los cooperativistas en la sierra de Sevilla o del dueño de ese pequeño taller de coches de Almadén.
Parece como si no existieran los cientos de miles de ancianos que
viven en sus casas , algunos solos, viudos ,viudas, en miles de pueblos
pequeños distribuidos por todo el país. Han pasado así tres meses. Sin poder
salir a la calle, con dificultad para acudir al médico o a la farmacia
a por sus medicamentos, o a la tienda, o estar con sus nietos-as.
Un Hospital suele estar a 30, 40 y hasta
80 km de un pueblo. Tener a un familiar ingresado por COVID es un drama, pero
si además le tienes a decenas de kilómetros la angustia se hace insoportable. La fotografía mediática de esta pandemia se ha
centrado en la mirada urbana. Al pueblo se le vuelve a dar menos valor , no solo desde la óptica cultural o economicista ( tanto
produces, tanto vales) sino también desde la pandémica.
Hay estudios muy interesantes que demuestran que estas pandemias tienen su origen en la excesiva presión que el humano ejerce
sobre los ecosistemas. Quienes están más desprotegidos son justamente aquellxs y los entornos que cuidan , protegen y mantienen dichos ecosistemas . Si hace dos siglos la metrópolis llevaba enfermedades a las colonias, hoy parece que llevamos este tipo de enfermedades a aquellos
territorios que más se preocupan de su entorno, porque han convivido con él, y
tienen elementos culturales ricos muy singulares específicos muy ligados a esta
forma de vida .
Dentro de unas semanas las urbes acudirán
en tromba a estos pueblos, con un porcentaje de población anciana muy alta, con
recursos escasos y muchos equipamientos alejados.
Hoy se habla de reconstrucción del país,
pero no hay propuestas concretas para
atender a estos territorios de modo que se pueda compensar su desigualdad. Una
vez más se les relega al olvido. Potenciar la atención primaria sanitaria, las escuelas rurales,
aumentar el servicio de ambulancias para traslados, invertir en wiffi para
asegurar la comunicación con sus familiares, en medidas de protección para el personal
de ayuda a domicilio, aumento de la partida de la Ley de Dependencia, planes de empleo
estatales vinculados con el IMV para evitar el éxodo y asentar población activa, intensificación frecuencia línea de transportes publicos, mejora infraestructuras comarcales, plan de abastecimiento para zonas que se puedan quedar incomunicadas
etc…Hay demasiadas cosas que atender.
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