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Estos primeros días de campaña electoral se habla de todo menos de Europa, de nuevo unas elecciones que son aprovechadas por las diversas fuerzas políticas para diferenciarse, seguir la senda del insulto y alimentando el fango con el que unos y otros, sin distinción , han convertido la política y por lo tanto nuestra democracia.
Con este panorama ¿Cómo no van a haber ciudadanos hastiados que con lo que ven están dejando de creer en nuestras Instituciones? Si además casi todo se centra en lo identitario, en lo bueno que somos nosotros y lo malo que son los otros, no nos extrañemos que estas elecciones sean un paso más de desafección. Y además entre insultos de "comunistas" o "fascistas" cuando entre acusados y acusadores ya no hay ni comunistas ni fascistas. Cuando no hay propuestas o apenas se distinguen se recurre a la distorsión interesada para unir a los fieles en torno a la emotividad más primaria.
Las opciones que se presentan en estas elecciones- todas las significativas - son sistémicas , ya no se habla de la UE, de sus Instituciones, de la soberanía arrebatada, de "a donde vamos" ni "qué queremos para Europa". Se ha aceptado todo, como a la OTAN. Se han asumido la el poder supranacional de la UE, sus instituciones, su intervencionismo nada democrático y sus reglas.
Estamos ante la paradoja de un muy probable ascenso de la derecha más ultra cuando venimos de una época que no son de recortes, al contrario, de políticas expansivas y de grandes inversiones y ayudas. El problema es que ésto no ha llegado a la gente que vota, ni tampoco a los territorios necesitados, pero sí a las grandes empresas y organismos.
Pan, techo y trabajo son tres palabras que debían marcar la praxis de cualquier partido político que se distinga de izquierda. En España la cesta de la compra ha subido enormemente (pan), el trabajo sigue siendo precario y el poder adquisitivo de los-as trabajadores-as ha menguado aunque haya subido el SMI, que afecta a un menor numero de empleados (trabajo). Los alquileres y precios de la vivienda son inasumibles (techo) , todo bajo un gobierno que se autodenomina progresista y que no posee un plan para transformar las estructuras que originan estos problemas.
Este espacio de lo material ha sido abordado de forma muy incompetente tanto por nuestro gobierno estatal como por desentendimiento de la UE; este espacio está siendo ocupado ahora por populismos de derechas que están encontrando un vivero de votos entre la gente que le cuesta llegar a final de mes. El probable éxito de estos populismos de derechas (que no es fascismo) tiene mucho que ver por la ineficiencia de instituciones y gobiernos que nos prometían mejorar nuestras condiciones de vida.
La guerra en Gaza, el chantaje emocional del Presidente Sánchez,la retirada del premio nacional de tauromaquia, la amnistía, desprestigiar las movilizaciones del sector primario .. con esas prioridades el sentido de utilidad de algunas opciones se pondrán de nuevo a prueba el próximo 9 de Junio.
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