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COMO UNA OLA. ( No todo es culpa del virus ).

 

Una reflexión en torno al desapego que se está produciendo entre la segunda ola de esta pandemia  y la que viene.



traveler.es

Spanish Bolsonaro 

Decía el Ex Ministro Miguel Sebastián  de semanas en La Sexta que España está en el modelo “Bolsonaro” en lo que respecta a la gestión de la pandemia. Y pedía a las autoridades políticas que dijeran la verdad, se sinceraran, porque al menos los que “no compartimos el modelo Bolsonaro podamos actuar con nuestro criterio, mas estricto, distinto  y protegernos de la COVID”.

El grado de deterioro, descoordinación , incapacidad , falta de reacción es tal que los  responsables –políticos-  encargados de proteger nuestra salud están poniendo en duda la misma credibilidad de lo poco que queda del Estado del Bienestar , y la frialdad de los datos les delatan, somos unos de los países de Europa con más tasa de contagios y más muertes, en la primera ola y la segunda.

cronista.com

Cuando estamos con 20.000 contagios al día, cuando el Presidente reconoce de un día para otro que hemos pasado de 1 a 3 millones de contagios acumulados  ( ¡y no pasa nada!) cuando desde Junio a Octubre se han limitado a dar cifras y mensajes huecos sin preparar a este país para evitar la segunda ola que esta vez sí se veía venir  cuando todo eso pasa, es que estamos más cerca de Bolsonaro , Trump, o Boris Johnson, que de Macron en Francia o Marcelo Rebelo de Portugal, o China.

Laissez faire et laissez passer

Una pandemia que se está llevando a una economía por delante y la vida de decenas de miles de personas no se la hace frente a base de “recomendaciones”  o medidas tardías . Da la impresión de que la agresividad con que el virus ataca a los españoles es mayor que la determinación de este Gobierno por aniquilar al COVID.

 Julio Anguita desarrolló  en su dia el concepto de “las dos orillas”  para destacar que entre el PP y el PSOE existía una manera común de entender la economía, el proceso de integración europea, la defensa de la  monárquia, o la política exterior. En esta pandemia pasa lo mismo. Si no, ¿Porqué consiente el Estado las contínuas e inexplicables posiciones de Ayuso y de la Comunidad de Madrid? ¿Dónde está el plan de choque para evitar el colapso de la sanidad? ¿Existe diferencias significativas en las medidas de protección y refuerzo de  los centros educativos de todas y cada una de las CCAA?  ¿Donde se están tomando decisiones atendiendo criterios plenamente científicos, existen esos comités de sabios?

Este descontrol, que hace que las medidas se tomen tarde y mal no puede responder solamente a una falta de previsión. Es el liberalismo, atender a la economia por encima de todo, en verano playas llenas y en Navidad los centros de las ciudades llenos de consumidores. Responsabilidad individual, mascarillas, distancia y jabón, como a principios del siglo pasado con la llamada "gripe española". Si en Mayo mirábamos desesperadaemente hacia nuestros chiringuitos y hoteles, en Noviembre parece importar solo  la Cabalgata de los Reyes Magos, anticipamos más la diversión que la salud, y antes de ellas, la economía. El Estado ha quedado para emitir consejos, y legislar tarde y de forma laxa. Un Estado deberia tener capacidad de fabricar algo tan fácil como millones de mascarillas, sin estar pendiente del suministro de terceros países , por poner un ejemplo. En esas estamos.

Pero claro, qué se puede esperar de una sociedad entrenada durante las últimas décadas en el individualismo más egoísta, y hedonista, en la búsqueda del placer inmediato , en la competetividad como patrón de conducta asociada al bienestar. 

Los-as pandilleros-as

A ello se  añade los espectáculos tan deplorables que vemos donde nuestros representantes acuden a saraos en pleno toque de queda . Allí todos son amigos-as, pero cuando hay que debatir en el Congreso asoma su comportamiento más bajo, propio de pandilleros-as maleducados-as donde el insulto, las ocurrencias más impertinentes son las que predominan para su minuto de gloria y dar carnaza a sus seguidores que actúan más como holligans irracionales . Y se habla de sus repartos de poder a través  de los jueces o de quien es más corrupto-a, mientras se olvidan de los problemas de la gente.

Esta nueva generación o clase  política necesita mantenerse en el poder. Si repasamos el curriculum de buena parte de ellos y ellas , veríamos que tendrían muy difícil  poder tener un empleo aunque sea de mileurista . Agarrarse al cargo no es una cuestión política en este caso, sino de supervivencia personal, de estómago, aunque  pongan en peligro la credibilidad de las instituciones que deben representar. 

Y a ésto hemos llegado. La ciudadanía recoge con normalidad la tensión que los representantes politicos propagan, la asumen la copian como patrón de conducta normalizado, ven en  fastuosos salones cenas y entregas de premios entre políticos en pleno toque de queda. Mientras el ciudadano-a debe quedarse en casa , para coger a las 7 de la mañana un metro a tope de gente sin saber si el mes que viene estará en  un ERTE, - no digamos aquellos-as que aún no han cobrado el IMV-… En un país con un 40 % de paro juvenil donde aun no se ha tomado decisiones de cambios reales que vayan más allá de la asistencialidad que da un subsidio. Vamos, lo de siempre.

antena3.es
Encuentros hacia la tercera fase 

Y  las revueltas comienzan, el cabreo social sale a través de ciertos estallidos sociales. Es la angustia, la incertidumbre, y la protección social que no está llegando. En esta nueva fase lamemtablemente puede ser la extrema derecha la que recoja el descontento, se la ha dejado ese espacio, porque la izquierda institucionalizada, hoy, ha decidido ser la defensora de este sistema a cambio de subsidios y declaraciones vacías. 

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