El Presidente del Gobierno volvió a proponer ayer un pacto de Estado contra la «emergencia climática». Igual que el año pasado y, en cuanto llegó el otoño, se olvidó por completo del acuerdo. La estrategia de querer salir airoso, quitarse de enmedio y tirar balones fueras ante la ausencia de propuestas concretas que hagan repetir tragedias. Estaba desbordado
La superficie forestal en España ha aumentado en los últimos 30 años, y no sólo eso, la masa forestal ha aumentado por cada hectárea multiplicándose hasta por tres algunas zonas. Y todo como consecuencia de la despoblación de enormes zonas de nuestro interior , su abandono y el despreciando a las zonas rurales. No da dinero, ni votos. se las quiere como parques temáticos contemplativos de fines de semanas para que los urbanitas se distraigan.
Se ignora a los ganaderos y agricultores, quienes saben infinitamente más de cuidar el campo y la naturaleza que todos esos burócratas ecologistas de moqueta que siguen las instrucciones de organismos internacionales. No existen verdaderas políticas de gestión forestal y los recursos han menguado o se han privatizado, todos, de un lado y otro.
Al no limpiarse ni cuidarse, nuestros bosques éstos se han convertido en auténticas polvorines. La llamada «emergencia climática» es solo la coartada perfecta para disimular la falta de compromiso y de medidas eficaces por parte de las autoridades políticas (tanto del PP como del PSOE) con el mundo rural. El cambio climático es una realidad, sí, pero cuando un bosque arde, se debe a la acumulación de matorral, a la falta de limpieza y vigilancia y, por qué no decirlo, a la sobreexplotación de los acuíferos y al urbanismo descontrolado. Y aparecen las víctimas. Antes los pueblos cuidaban sus entornos, los arbustos y las malezas no llegaban a sus calles, los caminos estaban despejados y cuidados, y sus bordes y cunetas limpias. Ya no.
Al final, quien paga el pato siempre es la gente más humilde. Eso sí: que no fumen en una terraza y que separen bien la basura y las depositen en bolsitas grises, amarillas y rosas en función de su composición para «no dañar el planeta» .
Recuerdo cuando, elaborando un programa electoral no hace mucho, defendí articular el norte de Córdoba mediante la autovía Granada-Badajoz. Muchos ex compañeros en nombre del medio ambiente se opusieron alegando el impacto en la sierra, siempre, claro, desde su cómoda e hipócrita perspectiva urbanita de quien tiene todos los servicios en la puerta de su casa. Un vecino de Añora, o de Espiel, al parecer, no tiene derecho a disponer de una autovía. Ocurrió lo mismo con la negativa que dieron al tranvía en Córdoba frente a su apuesta exclusiva por los carriles bici. Dile tú a un albañil, a una limpiadora o a un hostelero que, tras una dura jornada laboral, lo mejor para el planeta y él es pedalear 30 minutos para volver a casa, mientras los políticos disfrutan de coche oficial. A esos activistas, «ecologistas» de pancarta y organizadores de la «hora del planeta» para apagar la luz de su salón unos minutos les animo a que se pongan a disposición de los lugareños este invierno para limpiar montes o apagar llamas.
Los ecologistas de verdad, sin comillas y en mayúsculas , son los ganaderos, los agricultores, los que salian a coger leña y a hacer picón, los-as vecinos-as de los pueblos y, me atrevería a decir, que hasta los cazadores y pescadores. Los otros, ese "activismo 2.0" no son más que los tontos útiles de un sistema deprerador, los que flipan por un tomate ecológico que compran por 6 euros en el mes de enero en la tienda eco de la esquina.
Y mientras tanto seguimos en un país que no funciona, no sólo en la gestión forestal, también en la vivienda que se vuelve inaccesible, las infraestructuras deterioradas, la sanidad desmantelada, la educación...Con políticos que no han esperado ni 24 horas para ponerse a parir en público como auténticos macarras y sinvergüenzas mientras la gente huia de sus casas para que no les atrapara el fuego 12 muertos en Almería, más de 40 en un accidente de tren en Adamuz este invierno, 40.000 evacuados en Madrid por los incendios... Lo están dejando muy bien para que mañana llegue un Millei de turno con su motosierra y proponga que instituciones como la SEPI, Correos o la mitad de los Ministerios y administraciones desaparezcan por lo inutil de sus cometidos o por ser un agujero negro de disposición de dinero público que no llega a ningún lado, cuando no se mete la mano para levarse un pellizco.


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