El discurso imperante del ecologismo está actuando para legitimar este sistema, minimizar sus contradicciones y desigualdades mientras descarga sobre el que menos tiene la responsabilidad de mantener el planeta. Y muchos de los activistas sociales colaboran, lo aceptan y reproducen dicho discurso en la práctica. Está de moda ser ecologista, pero de ahora , como te diga el sistema, es una obligación moral . Como cuando en el S. XVI debías ser católico porque sí. “Desarrollo sostenible”, “ecopacifismo”, “economía verde” , “eco”, “verde”, “bio”… . Es el nuevo catecismo del lenguaje que si se coloca en la etiqueta de algún producto aporta un valor añadido publicitario que le hace más caro sin importar que para llegar a un supermercado de Almendralejo o Antequera tenga que venir de Tailandia o Nueva Zelanda. Qué más da, es sostenible. Hay que aceptar este mensaje de forma acrítica, nunca cuestiones nada más allá de lo que hay , como tampoco era bueno cuestionarse las encíclicas papales o...
Espacio de pensamientos cívicos y de reflexión desde las ciencias sociales.